¿Qué es el IPC y por qué todo el mundo habla de él?

IPC precios

En cuestión de precios, siempre hemos pensado que menos es mejor. Pero los economistas se han encargado de aguarnos la fiesta porque aunque lo parezca, no es bueno que los precios bajen de manera continuada. Pongámonos en la piel de un carnicero después de conocer el informe de la OMS sobre los efectos secundarios de la carne: la clientela se reduce, el género no sale y ¿qué hace? Rebajar el chuletón para ver si así lo coloca.

Si eso pasa durante muchos meses, aun manteniéndose las ventas, disminuiría el margen de beneficios y eso puede llevar al carnicero a despedir a alguno de sus empleados o, en el peor de los casos, a cerrar la carnicería. Es decir, la deflación, como se llama a este fenómeno, provoca muchos problemas en las empresas y más desempleo. No hace falta decir que eso no es bueno para nadie.

Pongámonos en contexto revisando los tres últimos datos del IPC en España: en agosto los precios se contrajeron un 0,4% con respecto al mismo mes de 2014; septiembre fue peor, con el -0,9%, y octubre cerró con el -0,7%.

Los expertos dicen que no deberíamos preocuparnos demasiado, y explican por qué: en el IPC general se valoran todos los productos que podemos comprar, pero se hace una diferenciación entre los productos de precios más estables y los más volátiles.
Por ejemplo, el precio de una nevera no fluctúa mucho, pero el de los alimentos frescos sí (depende de las cosechas, del tiempo…). Lo mismo pasa con la energía (solo hay que mirar el tiovivo de la electricidad o las gasolinas). Por eso los economistas se fijan sobre todo en lo que llaman ‘inflación subyacente’, que sale de calcular el IPC sin contar con esos productos volátiles.

Ahí es donde se aprecia mejor si hay un consumo fuerte o no, si se siguen comprando neveras o ropa o coches. Por suerte los planetas se han alineado a nuestro favor y resulta que en esa inflación subyacente hay mejores noticias, porque durante los últimos meses han aumentado los precios una media cercana al 1%. Y en eso se basa el Gobierno para creer que el IPC general acabará el año en torno al 0%. Lo que pierden los ‘volátiles’ lo ganan los ‘subyacentes’.
Dicho de otra forma, nuestra economía se mueve, a pasitos pero se mueve. Algo es algo. Aunque las previsiones de los expertos (a veces tan fiables como las del tiempo) dicen que habrá que esperar al menos otro año para alcanzar un inflación del 2%.

Quién nos iba a decir que la subida de precios nos daría una alegría… Curiosidades de la vida.

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